Todo cambio que se da en alguna parte de la
empresa la afecta en su totalidad, se perciba o no por sus integrantes.
El cambio es un reto tanto humano como
técnico.
Los deberes básicos de los directivos y jefes
ante el cambio consisten en establecer y mantener el equilibrio en sus grupos,
y favorecer el ajuste de cada uno de los integrantes, a las nuevas
circunstancias.
Aunque cada quien percibe al cambio de manera
personal, es común que los individuos se adhieran a las posturas predominantes
en sus grupos de trabajo, generándose reacciones grupales ante el cambio.
Cuando ocurre un cambio, el grupo busca el
equilibrio intentando regresar al estado o situación anterior, percibido como
una mejor forma de ser y/o hacer las cosas. Cada presión a favor del cambio,
por lo tanto alienta una "contrapresión" del grupo.
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